Miro un rotulador.
Está metido, junto con otros más, en un vaso opaco, de manera que sólo veo una parte del rotulador.
Aún así, veo el rotulador y lo imagino completo.
Me pregunto entonces: ¿y si el rotulador se acaba ahí donde dejo de verlo?
Intento imaginarlo, y así la imagen del rotulador cambia... imagino un rotulador pegado al borde del vaso y que acaba justamente ahí.
Imagino que no es un rotulador sino la foto de un rotulador, recortada y pegada al vaso.
Entre la variedad de imágenes, observo que de todos modos no puedo evitar componer una imagen en respuesta a lo que estoy percibiendo.
Comprendo que estoy ante un punto importante: la representación no es una "percepción deformada", sino una respuesta elaborada que explica lo percibido.
miércoles, 31 de marzo de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario