Mantener la atención centrada en la percepción es costoso. Los ruidos y ensueños se introducen y me "bajan" la atención hacia otros temas.
Pero es posible mantener la atención un poco más, y volver a llevarla al punto correcto, gracias a cierta "firmeza" interna. Registro esta "firmeza" como una forma de "concentración", de "empeño" en mantenerme haciendo lo que estoy haciendo. Se produce entonces un fenómeno parecido al del "enfoque" auditivo, en donde al atender a un sonido concreto, los demás parecen disminuir de señal. De la misma forma, al atender con firmeza al trabajo, los ruidos no desaparecen del todo pero sí disminuyen la señal.
Persistiendo en esta actitud, los climas y ensueños tienden a desaparecer, dejándome en un curioso estado "neutro".
viernes, 19 de marzo de 2010
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