Observo un objeto que no conocía.
Lo observo desde cierto punto de vista.
Lo toco, y su tacto me sorprende.
Le doy la vuelta y encuentro algo que no esperaba.
Aunque aún no había tocado el objeto, ya presuponía lo que iba a percibir al tacto.
Al percibir un objeto, configuro una imagen del mismo, que incluye elementos que no he percibido sino que he imaginado.
Cotidianamente vivo con la ilusión de estar percibiendo los objetos como son. Al atender al trabajo de los sentidos, observo la limitada información que éstos proporcionan. Gran cantidad de información sobre el objeto no proviene del objeto, sino que es deducida o supuesta.
sábado, 27 de marzo de 2010
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